ZZ…“un anticatalogo de ideas en torno al arte NO convencional… Porque un poco de locura no hace nunca daño”…ZZ

09/12/2010

EDITORIAL DE NAVIDAD


Carlos Castillo like Papa Noel
FELIZ NAVIDAD
Entre lluvia y lluvia, derrumbes, deslaves, invasiones a propiedades privadas decretadas por el gobierno, refugiados, orden de construcción en nuestro parque nacional de la montaña del Ávila, cientos de conteiner llenos de comida podrida, presos políticos, regalos millonarios a otros países y descuido del nuestro, expropiaciónes, calles llenas de huecos, violencia e inseguridad, asesinatos, verdades al desnudo en WikLeaks y mil problemas más.

Llegamos a Diciembre con este número navideño de
RASGADODEBOCA 46
Este mes celebramos el nacimiento de dos de nuestros grandes héroes
El 21 día en que nació Frank Zappa
El 25 día en que nació Jesús de Nazareth
CONTENIDO

EDITORIAL DE NAVIDAD
EL VERDADERO SAN NICOLÁS
LAS TONADILLAS TRONADAS DE FRUNOBULAX _ Iago Fernandez
EL PICÓN DE KELLY OSBOURNE
ESCUCHANDO A MIGUEL GRITAR _ Cuarteto de Nos
COCINAR Y FREGAR _ Roberto Echeto
FREGAR/ESCAPAR _ Fedosy Santaella
LA RUTA 81 _ Rakel Delgado
PISTOLA EN BOCA
HUMAM JALIL ABU MULAL AL BALAWI _ Santiago Zerpa
RUMBA _ Guso Olivo
ARREBATO LITERARIO _ Henrique Lazo
NUEVA GALERIA BIZARRA _ Luis Romero
COSAS - Brama Santos
HECHO EN SURREALISMO _ Manuel Barreto
BLUE DEMON _ Carlos Zerpa
BIOGRAFÍA DE UN HOMBRE MANCO, MOCHO Y MINIMALISTA _ Memin Flores
MIS HEROES _ Daniel Medvedov
DARK DRAGON _ Putita
ENVIA TUS GRITOS

EL VERDADERO SAN NICOLÁS

EL VERDADERO SAN NICOLÁS

San Nicolás de Myra (como se le denomina en oriente) o San Nicolás de Bari (como se le denomina en occidente) fue un obispo que vivió en el siglo IV. Más de dos mil templos están dedicados a él en todo el mundo.

Nació en Patara, en la región de Licia (actualmente dentro del territorio de Turquía) en una familia adinerada y desde niño se destacó por su carácter piadoso y generoso. Sus padres, fervorosos cristianos, lo educaron en la fe. Después de la muerte de sus padres Nicolás heredó una gran fortuna que puso al servicio de los necesitados, según la hagiografía escrita por San Metodio, arzobispo de Constantinopla.

Al morir sus padres repartió toda su fortuna entre los pobres y se fue a vivir a Myra (Anatolia, actualmente Turquía), donde sería consagrado obispo de una forma muy curiosa. Dice la leyenda que varios sacerdotes y obispos se encontraban discutiendo sobre quién sería el futuro obispo, pues el anterior había fallecido. Al no ponerse de acuerdo se decidió que fuera el próximo sacerdote que entrase en el templo que casualmente fue Nicolás de Bari.

Durante su época como obispo, y en su afán por erradicar los cultos paganos, ordenó demoler el templo de Artemisa en Myra; el templo más grande y famoso de Licia, así como otros varios edificios paganos.

Fue preso por un decreto del emperador Licinio contra los cristianos por el que fue encarcelado y su barba quemada, siendo liberado por el emperador Constantino.

Participó en el Concilio de Nicea, condenando las doctrinas de Arrio, quien se negaba a admitir el dogma de la divinidad de Cristo. Para combatir los errores, utilizaba una dulzura exquisita, logrando grandes y sinceras conversiones, a pesar de su discreto talento especulativo y orador que tanto gusta a los orientales. Sin embargo, cuando se trataba de proteger a los más débiles de los poderosos, San Nicolás, a pesar de su avanzada edad, actuaba con gran arrojo y vigor.

A pesar de ser anciano, seguía viajando, evangelizando y entregando juguetes a los niños para recordar a todos que en Navidad recibimos el mejor de los regalos a través de Cristo, la esperanza de la Salvación Eterna.

Murió el 6 de diciembre del año 345 en Myra, mas sus restos descansan en la ciudad portuaria italiana de Bari pues allí fueron a dar después que fueron retirados de Turquía tras la invasión musulmana. Tras su muerte se convirtió en el primer santo, no mártir, en gozar de una especial devoción en el Oriente y Occidente. Multitud de relatos milagrosos aparecieron sobre él, desfigurando, a veces, su inminente carácter práctico y sencillo.

08/12/2010

LAS TONADILLAS TRONADAS DE FRUNOBULAX


LAS TONADILLAS TRONADAS DE FRUNOBULAX
Por Iago Fernandez

Le gusta hacer muchas cosas pero ninguna se le da bien. Fue monitor boy-scout pero jamás tuvo uniforme. Odia a los modernos pero en su día lució tatuajes a rotulador. Frunobulax duerme poco, colecciona panfletos de asociaciones cristianas y vive para hacer las cosas que no encuentra. De ahí nacen la película El robo de la corona (guionizada, interpretada y realizada por niños de ocho años), el folletín juvenil Pequeño Libro de Notas, un tebeo de superhéroes, una novela por entregas, un libro sobre criptozoología y hasta una macroguía de bares de ficción. Pero el gran pelotazo del escritor conocido como Frunobulax, es el compendio de La Música Más Rara del Mundo, lleno de artistas averiados, autómatas virtuosos, melodías de coña, yodeling, corales de chuchos, guitarristas mancos, mensajes ocultos en jingles publicitarios, instrumentos imposibles y nombres propios como Jimmy Mitchell. Su versión desmejorada del Eres Tú de Mocedades está incluida en el CD que acompaña cada ejemplar.

Iago Fernandez:
¿Cuál fue el origen de la colección Libritos Jenkins? ¿Por qué ese nombre?

Frunobulax: Quería distribuir un fanzine como los que me gustaban desde hace años. El Mondo Brutto, Jo, tía!, Le Bon Vivant, 2000 Maníacos… Rompí el hielo con el de Hipnotismo pop y después saqué el tomo de La música más rara del mundo, que superó mis expectativas. El nombre está inspirado por Películas Pendelton, la productora de Javier Fesser. Suena a producto en desuso, añejo. Como sacado de un anuncio en blanco y negro en un tebeo de Bruguera de los años cincuenta. Me hacía gracia. Puse Libritos Jenkins porque en ese momento estaba escuchando a Florence Foster-Jenkins. Fue totalmente azaroso.


¿Qué papel ha jugado la biblioteca musical del Conde Duque en la elaboración de La Música Más Rara del Mundo?
El libro lo hice bastante deprisa. Tenía la idea muy clara en la cabeza y me fui de encierro monacal a la casa familiar de la playa para confeccionar el primer borrador. Algún tiempo después tuve una semana de vacaciones y, como quería evitar obtener toda la información de internet, pasé bastantes horas en esa biblioteca. Probablemente la más completa de Madrid. Allí había mesas, cientos de libros, aire acondicionado y prácticamente ningún visitante. Quise trabajar de manera clásica. Aunque también me documenté gracias a Google, por supuesto.

Los fanzineros de la era pre-internet deben ser para ti una especie de grandes jefes indios. Viejos sabios de la fotocopiadora.
Un poco sí. Muchos de ellos se han seguido moviendo y trabajan en cosas muy interesantes. La pena es que no hagan proyectos juntos y que los medios mayoritarios sigan empeñados en ofrecernos ponzoña de la mala. Ojalá aquellos fanzineros dirigieran ahora emporios de las telecomunicaciones.

Has llegado a jurar que el Jo, Tía! le da mil vueltas a Vice…
El autor de ese fanzine quiso hacer una especie de revista de tendencias huyendo de las imposiciones comerciales, el amiguismo y la endogamia. Tengo guardados algunos especiales de Vice, como el de cine, que me pareció magistral. Sigo algunas firmas nuevas y parece que la revista se está centrando en fenómenos subterráneos interesantes de los que no se atreven a hablar otros medios. Últimamente no es exactamente la publicación gratuita de tendencias que debería odiar con todas mis fuerzas pero, por si acaso, la puse como ejemplo para reivindicar la autoedición por encima de la rendición incondicional al marketing. Tiene que haber futuro en la edición de fanzines. Y tiene que seguir naciendo gente con ganas de hacerlos.

¿Qué es lo que te fascina tanto de la autoedición?
El producto final es como tú lo concibes, tal y como lo maquetas en la pantalla o sobre el papel con tijeras y pegamento. Y se lo haces llegar a quien quieres. Ya sea con ejemplares disponibles en tiendas como The Comic & Co. o enviándolos por correo a quienes contactan conmigo (frunobulax04@gmail.com). No estoy seguro de que el beneficio económico sea menor que el de la edición tradicional. Una novela publicada a nivel nacional por una editorial mediana se puede dar con un canto en los dientes si vende cerca de 300 ejemplares. De eso el autor se queda un porcentaje mínimo y el precio al cliente es muy elevado. Vivir del tinglado editorial no tiene que ser fácil. Si algún medio grande te acoge en su seno o tienes un familiar editor, entonces sí deben ser todo parabienes.

A raíz de la publicación del fanzine te han llamado para pinchar en bares. ¿Cómo reacciona la gente ante esas malformaciones sonoras?
La clientela fija busca un sonido característico. Trato de pinchar cosas poco conocidas y que llamen la atención por lo estrambótico. Canciones que se puedan bailar o al menos tengan ritmo y produzcan buen rollo. Al no ser un dj demasiado curtido siempre aparece el clásico que me pide Barón Rojo o Bisbal y me hunde en la miseria. Por miedo a que la sala se vacíe, procuro mezclar “llenapistas” con temas más extraterrestres. Hasta ahora la experiencia ha sido bastante buena, pero el número de agradecidos por los sonidos ajenos y los que están puestos de todo y sólo quieren desfasar con “Thunderstruck” no está equilibrado.

La fauna de la noche… Espero que el libro que preparas sobre el barrio madrileño de Malasaña incluya figurantes nocturnos como el sheriff de La Vía Láctea o el Gandalf alemán.
De momento tengo unas diez horas de entrevistas. Me gustaría dar voz a todo quisque. También a esos personajes. Estoy bastante perdido. Malasaña se está convirtiendo en el plató de Zoolander. Un lugar horrible lleno de paletos enamorados de sí mismos y disfrazados de dios-sabe-qué que van de un lado a otro comprando trapitos y haciendo el ridículo. Siento mucha nostalgia del barrio de Malasaña que conocí de niño o por el que salía cuando era más joven. Cada vez me gusta menos. A lo mejor es normal cuando te haces mayor, pero tengo la sensación de que la gente que sale ahora por allí no le tiene ningún cariño al lugar.

Iniciativas como Triball tampoco ayudan a que el vecindario te conquiste de nuevo.
Es que eso que disfrazan de asociación vecinal es un lobby empresarial del que forman parte agencias inmobiliarias y grandes emporios como Inditex. Me parece feo e inmoral especular con los edificios y echar a los inquilinos, prostitutas y toxicómanos para asignar locales comerciales a dedo. Se vende como el núcleo de una movida madrileña contemporánea (¡vaya espejo en el que se han ido a mirar!) mientras es sólo un negocio vulgar orquestado por gente detestable y sin talento. Una cosa muy ridícula. Construirán un Zara en los cines Luna y todos contentos. El sitio en el que siempre me ha gustado estar y en el que vivo se está transformando en algo espantoso. No me siento a gusto y tengo ganas de irme porque me da vergüenza ajena encontrarme a determinada gente.

Lo tienes que pasar fatal poniendo copas a los modernos de la zona…
A veces ves a un grupo de modernos y preparas las cosas con desgana. Y cuando atiendes a la gente con desgana, las bebidas saben peor. Eso es así. Es la magia del camarero. No hace falta escupir en las copas. Durante más de 6 años trabajé en una oficina gris y decidí quedarme con los bares por la sensación de libertad que ofrece un sitio sin demasiada responsabilidad, con los amigos siempre de visita. Inevitablemente conoces a mucha gente y te mueves por ciertos círculos underground pero, sobre todo, me ayudó a montarme un estilo de vida con más tiempo libre. Tener tiempo y un trabajo con la mente despejada te ayuda a concentrarte en actividades como la escritura. Hoy parece que si no eres cineasta, tienes un corto o has expuesto tus fotos en un bar infecto durante diez minutos, no eres aceptado. Y yo esas cosas las he hecho. Como todo el mundo.

EL PICÓN DE KELLY OSBOURNE


ESCUCHANDO A MIGUEL GRITAR


ESCUCHANDO A MIGUEL GRITAR
Cuarteto de Nos


Que está cansado que le digan lo que debe hacer
que cualquier desgraciado liga más que el
que se hartó de ver incómodo, o impávido
que la fila de al lado siempre se mueva más rápido

Que su jefe tiene más antojos que una diva
que viaja al SOHO y el con el desalojo arriba
que no renunciaría, pero si le daría
un par de puñetazos mas el I.V.A.

Que el tipo tiene fotos de su lamborghini
tomando Martini con la chica en bikini
y eso le irrita pero ya no le excita
ni la “Dolce vita” de Fellini

Será que yo no opino igual
pero vos no me caes mal
y entonces entro a pensar

No sé, que es lo que me hace quedar
no sé, que es lo que me estanca acá
por qué siempre termino escuchando a Miguel gritar

Que la mujer le fue infiel, en la luna de miel
que no le importa ser cruel, ni lo que opinen de él
y aunque ella corra para que alguien la socorra
le va a arrancar la piel y se va a ser un abrigo de zorra

Que no usó un identy kit de Brad Pitt (no)
que nunca vio a Limp Bizkit ni Aerosmith (no)
que es como un hobbit (si), o Roger rabbit (si)
que todo le da déficit y nada superávit

Que ni un rayo ilumina su vida anodina
que conoció gallos que resultaron gallinas
que va a cortar la mala racha con un hacha
y que no agacha la cabeza ante ninguna cretina

Será que yo no opino igual
pero vos no me caes mal
y entonces entro a pensar

No sé, que es lo que me hace quedar
no sé, que es lo que me estanca acá
por qué siempre termino escuchando a Miguel gritar

No entiendo qué pasa
trabajo como un burro y no puedo comprarme casa
y nada, me asombra
y estoy tan tranquilo, como una bomba
la vida me dio una boca dejando,
siempre fui el último orejón del tarro
Y no doy mas una mano
este mundo no está sano
y no aguanto ni un minuto mas

Que se siente como en coma en un C.T.I
como el reo más buscado por el F.B.I
como el deudor más pertinaz del F.M.I.
como el producto más bruto del P.B.I.

Que quedó inmóvil con lo de Chernóbil
que logró ver al Papa en el Papamóvil
que jamás vio luz al final del túnel
y no encontró paz ni buscándola en google

Que ya no quiere vivir
que está dentro del rango de la hora de partir
que está en el fango y como en el tango
ni el tiro del final le va a salir

No sé, que es lo que me hace quedar
no sé, que es lo que me estanca acá
por qué siempre termino escuchando a Miguel gritar

COCINAR Y FREGAR

COCINAR Y FREGAR
Roberto Echeto

Mariana no quiere perderse su programa favorito. Por eso me da instrucciones precisas para que la ayude a cocinar.
Agarro un trozo de jengibre, lo pelo, lo corto en pedacitos, lo meto en un mortero y me dedico a machacarlo durante un buen rato. Cuando ya lo he aplastado bastante, le agrego aceite y sigo machacándolo. Pienso en lo que hago y me doy cuenta de que me agrada el verbo que define esa acción… «Machacar», ¡qué bonita palabra! Debo decirla más a menudo… Debo usarla en mis escritos.
Después que termino con el mortero, saco de la nevera una o dos (no sé cuántas eran) pechugas de pollo previamente picadas en cubos o en tiras, como ustedes y sus carniceros prefieran… Les pongo sal, pimienta, les añado salsa de soya, el jengibre machacado y dos cucharadas no muy grandes de salsa de ostras.
No abusen de la salsa de ostras porque el plato les puede quedar muy salado.
A esas alturas Mariana se aparece en la cocina. En el programa de televisión que estaba viendo, la gorda que no sabía que estaba embarazada, dio a luz, y todo bien.
Mariana saca de la nevera unos hongos Portobellos; los lava, los pica y se los agrega al pollo junto con una cebolla cortada en trozos más o menos grandes. Luego revuelve la alacena, saca unos tallarines que compramos en un abasto árabe y me pide que saque una olla, que la llene de agua y la ponga a hervir. Mientras tanto, pone el pollo en un sartén grande y sofríe esa mezcla poderosa. Yo echo los tallarines en el agua que hierve y pienso en las mujeres embarazadas del programa que ve mi esposa (¿quién se acostará con semejantes monstruos?). Pienso también en que ya no soy el mismo de antes; en que estoy aquí, cocinando con ustedes en lugar de contarles alguna truculencia; en que quisiera pasear por algún lugar frío y lejano; en que debo ir al oftalmólogo porque no veo un carajo de cerca con el ojo derecho… Y de pronto están listos los tallarines. Mariana los saca del agua, los echa en el sartén, los mezcla con el pollo, les añade cebollín, más salsa de soya, más salsa de ostras (no mucha, ya saben) y los deja al fuego uno o dos minutos más.
Y a comer.
Y FREGAR
Cuando lavo los platos, miro por la ventana. A diferencia de mi amigo Fedosy Santaella, quien usa el lavado de platos como un método de huida hacia otros planetas, yo miro por la ventana porque, al ver la vida de los otros, entiendo mejor la mía. En otras palabras, he visto vecinas en ropa interior, vecinos abriendo la nevera y tomando agua directo de la botella, señoras que duermen con una media panty en la cabeza, niños que lanzan avioncitos de papel (y vacas negras) por la ventana, novios que bucean en un mar de brazos, señoritas en shorts pasando coleto… ¿Cuántas veces no me habrán visto en interiores o corriendo para hacer un tetero, buscar agua o preparar un sándwich con jamón y queso, mayonesa y un poquito de mostaza? Quien no ande en interiores en su propia casa o no haya tenido un escarceo amoroso en el pasillo de un edificio, que lance la primera piedra.
La vida de los adultos es muy dura y, si uno no presta la debida atención, se puede tornar aburrida hasta el ridículo. Aunque, también está el caso contrario en el que tenemos a un adulto irresponsable queriendo comportarse como un imberbe, pero ésa es otra historia de estulticia y colitas de caballo que no nos interesa en este momento.
Mejor volvamos a nuestros tallarines y pensemos que la cocina es uno de esos lugares donde se prodiga el amor. A estas alturas está claro que un plato de comida tiene el mismo rango que un abrazo o que un beso.
Si lo sabré yo, que comí delicioso e imaginé ninfas de jengibre mientras machacaba platos debajo de un chorro de agua.
Así es mi vida en estos días. Así es mi felicidad.

FREGAR/ESCAPAR

FREGAR/ESCAPAR
Fedosy Santaella

Esto te parecerá raro, pero te cuento que me gusta fregar. Sí, fregar platos. Debo decir que yo al principio no sabía. Eso fue hace un montón de años. No sabía, no tenía la técnica. Una tarde, una amiga, una compañera de estudios, me vio fregando y me regañó. Me dijo que yo no sabía fregar, y me explicó que primero se deben fregar las cosas menos grasosas. No podía empezar por la olla (yo había empezado por una olla) sino más bien por los vasos, y luego seguir con los platos, y los cubiertos y así. Desde ese día aprendí a fregar de verdad, como se debe. Aquella muchacha se llamaba Lena. Ella fue la que me enseñó, y desde entonces le estoy agradecido. Gracias, Lena. Gracias siempre.

Me gusta fregar, sí, y sé hacerlo muy bien. Yo he fregado en grandes fiestas en nuestras casas (la de mi mamá, la de mi suegra, la de mi cuñada, la propia). Tengo post-grado en el oficio; no te creas que soy cualquier cosa fregando.

¿Pero sabes por qué me gusta fregar? Porque fregar me abstrae, me separa del mundo y me lleva a otro lado. Cuando friego, pienso en mis historias, en las que estoy escribiendo o en las que voy a escribir. O escucho. Escucho lo que otros están hablando allá afuera. Me lleno de esas historias, ¿sabes? Esas historias me alimentan, me dan vida. También me gusta fregar porque así le huyo a la gente. Yo no soy muy social que se diga. La gente me aturde. El asunto es que fregar siempre ha sido una buena excusa para apartarme de las fiestas, para estar conmigo a solas, por un rato. Me gusta estar conmigo mismo, qué se le hace. Me gusta la soledad, me gusta estar callado y me gusta fregar. Eso sí, no me andes llamando para contratarme. Me gusta fregar cuando me toca, cuando me nace. Me gusta reconocer el momento, y no soy de andar fregándole a todo el mundo, así como así, como si eso fuera cualquier tontería.

Pero en fin, el hecho es que me gusta fregar. Fregar es para mí un arte zen que me permite seguir viviendo. Nada más y nada menos. Gracias a Dios por los fregaderos.

LA RUTA 81


LA RUTA 81
RaKel Delgado

Tomo la ruta 81,
la que se desliza por la calle Figueroa
la ruta de los estudiantes y trabajadores,
la que me lleva y me trae.

El bus se metamorfosea
en la ruta 81,

donde los usuarios organizan
batallas entre politonos funkies,
donde los rostros cansados
son siempre los mestizos.

Los pañuelos de papel eliden
el olor mugriento a dejadez
en una atmósfera cargada,
los bomberos presumen
de sirenas estridentes,
en la ruta 81

Pantallas gigantes
dan luz a la noche
y advierten:
college football
is coming

Una plaga de luciérnagas eléctricas
dan color a las ramas desnudas
de los árboles contaminados de pop posmodernista

Stop requested
recuerda
speed limit 30
en la ruta 81

Manos libres
one way
bluetooth adherido a la oreja
de un ciborg que comparte
intimidades ya públicas

Es la ruta 81
en la que estevie Wonder
aparece con garrota y auriculares
performance singular
para un público ciego y sordo

Club Galaxy 100 beautiful girls
versus
girl's super burger,
comemos o follamos?
Expand your business right here
en la ruta 81

El 90 de los Lakers
presume de trasero
mostrando sus glúteos
firmes y morenos
ain't nuthin' but a...

El escenario eclipsa
al king of the chicanos,

Athena parking
wicked fun for everyone
it's Halloween time

Burritos, tortas, sopes,
huaraches y gorditas

Aparece el rey,
sí, el de José Alfredo Jiménez

En un despiste ocular
se cruzan nuestras miradas

El rey baja de su trono
para dirigirse a la plebe,

me sugiere un ex-change:
tu palestina por mi bufanda
ante mi negativa
compartimos una sonrisa con hielo

the last exorcism?
jale el cordón para pedir parada
Chinatown-North Pasadena
please stay behind the yellow line

El rey se concentra
en el tercer ojo

Su interlocutora,
eclipsada por la profundidad de concentración,
escapa en la siguiente parada
dejándome desprotegida
 
sobre todo
evitar el contacto visual,
sobre todo
evitar el contacto visual
repito como mantra
conteniendo la risa escandalosa
que de vez en cuando me traiciona

Welcome to the route 81

Mary Poppins
es una octogenaria japonesa
que utiliza su paraguas para solicitar
la próxima parada

Menudo birria posole
esto es la Figueroa
please use rare exit
y recuerde
the don't right turn

A palabras necias, oídos sordos
piden dulces, les doy fruta

Necesitas un ride?
no, prefiero
la ruta 81

Donde los ensayos prematuros
de un rapero por la causa
alegra mi viaje,

donde los olores a dulce y a grasa
se fusionan,
ahí está la ruta 81.

PISTOLA EN BOCA





HUMAM JALIL ABU MULAL AL BALAWI

HUMAM JALIL ABU MULAL AL BALAWI
Santiago Zerpa


Humam Jalil Abu Mulal al Balawi, así me llamo gracias a mis padres, a mis abuelos, y a una tradición jordana más antigua que la ciudad donde nací. Vivo en el único país con forma de flecha de todo el Medio Oriente. Nuestro porcentaje de agua es del 0,01 % y esa sed se nota en la cara de la gente. Te lo aseguro.
Nunca he flotado en el mar muerto, nunca he ido lo suficiente al oeste para ver a Israel, pero sí celebro nuestra independencia cada 25 de mayo tal y como Abdalá lo manda. Por cierto, Abdalá es nuestro rey, el segundo que lleva ese nombre, y una vez cené con él y me regaló una medalla. Mi familia estaba muy emocionada pero a mí lo que me encantó fue notar enseguida que mi peinado era mejor que el del él. ¿Pueden imaginárselo?
Ah, antes de continuar debo decir que soy agente, a sueldo, para Al Qaeda. Si, mato israelitas y tropas estadounidenses. Duermo con un arma bajo la almohada y una AK47 en mi mesita de noche. Se instalar minas imperceptibles en urinarios, en zapatos y hasta en tazas de café. Seguramente llevo varias decenas de muertos a mis espaldas y estoy preparado para otras decenas más. Pero este destino es algo de lo que no pude escapar; mi padre hacía lo mismo, y mi abuelo también antes de que desapareciera en el desierto. ¿Qué puedo hacer? Los al Balawi tenemos este don recibido del profeta. Y hablando de dones, hay otros que se me dan muy bien y que disfruto más para ser sincero. Siempre he tenido una buena mano para las plantas y para tejer guantes. No me pregunten cómo, pero la tengo.
Una de las ventajas de ser agente es que me dan grandes descuento en los restaurantes. Entro a una cafetería y me regalan pastel de garbanzos. Así, sin siquiera pedirlo. Ya estoy harto del pastel de garbanzos. La otra ventaja es que soy el único de mi cuadra que tiene una computadora. Paso horas viendo en Youtube a los chicos de Moymoy Palaboy mientras cantan Chorizo Burrito, aunque no entienda ni una palabra de que es lo que están diciendo. Me muero de la risa cuando se les caen los bigotes. Puedo meterme en Ebay y ver cuánto cuestan los afiches de Lady Gaga, aunque claro, nunca puedo encargarlos. Mis paredes vacías esperan por la Marilyn Manson del pop. Tengo cierta debilidad con la cultura americana, pero ése es mi secreto, y no puedo decírselo a nadie.
¿La medalla que me dio el rey? Bueno, eso fue porque asesiné a siete agentes de la CIA al mismo tiempo. Un carro bomba. Jugué al agente doble y, aparte de ganarme unos buenos miles de dólares, cumplí con mi deber jordano. En realidad no es muy difícil matar a siete personas, y menos con un carro lleno de explosivos. Más difícil es mantener hermoso todos los días el bonsái de pino que me compré con parte de las ganancias. Eso si es un reto, por eso sí deberían condecorarme.
Cuando vi mi foto en el periódico al día siguiente quedé impresionado, ¿A quién se le había ocurrido poner mi foto de graduación? ¿A quién? En ése momento tuve la certeza de que si toda Jordania había visto mi imagen ese día, seguramente moriría virgen.
Mi padre siempre me contó que algún día empezaría a llover y no pararía durante años, que nuestro país impondría el equilibrio mundial gracias a la bondad de Alá, que yo conseguiría siete esposas inmaculadas y trabajadoras, que nuestra selección de fútbol llegaría sin duda alguna al próximo mundial. Ya no le creo mucho a mi padre. No creo que matar a cada extranjero que pise mi tierra solucione algo. Con el perdón del profeta, pero no de Abdalá, él que se joda. Jordania, la flecha, no apunta a ningún lado. Y yo, como todos los días, salgo a trabajar cuando me llaman, cobro, y regreso a mi casa a regar mi bonsái.

RUMBA

RUMBA
Christian Olivo Poletti


Tengo especial aprecio, mas no muchos recuerdos, de una noche en que celebré mi cumpleaños trenti-alguito en mi casa, vestido con una bata blanca de hilo en mi casa, con jardín decorado, amueblado e iluminado, demasiada caña y comida, DJ, Kareaoke, recién terminado con mi novia de muchos años... muchos factores se sumaron, una alineación de planetas o que se yo, pero ahí pasó de todo entre mucha gente. Gente querida, todos... errr, eso sonó a orgía, pero no, fueron hechos aislados y no necesariamente sex related. Muy loco todo, eso sí.
Curiosamente, muchas ronchas en perspectiva se convierten en buenos momentos. Recuerdo una semana santa en que me fui con mi mejor amiga a recorrer toda la península de Paria, paseamos mucho de día y rumbeamos cada noche en un pueblucho diferente, esperando ser la sensación del lugar. Nos terminamos llamando entre nosotros "Los espantos aburridos" porque eso éramos, unos carajos ahí parados en un rincón con una cerveza en la mano y no entendiendo que pasaba. Sin embargo nunca desistimos. Cosas de muchachos borrachos.


Algo viejo, pero vigente
RUMBA

Con anticipación escojo lo que voy a vestir esta noche -camisa azul oscuro, con mis jeans mas nuevos, zapatos marrón oscuro y correa marr… a ver… la correa marrón oscura que le hace juego está muy gastada… entonces mejor no… mejor cambio a zapatos negros y correa negra-. Me baño y me afeito como si fuese la primera o última vez en mucho tiempo, cepillo y enjuago mi boca casi hasta sangrar. Ropa interior de marca -nunca se sabe-, un poquitín de talco -tampoco se sabe-, desodorante discreto -que no opaque mi perfume indiscreto-. Casi estoy listo; unas pocas arrugas mas por planchar, la camisa metida lo suficiente para que se infle cuando saque el pecho, mi reloj de lujo, medias bien estiradas sobre la pantorrilla y rutina de espejo -pose izquierda, pose derecha, frente, media espalda izquierda, media espalda derecha, media sonrisa, sonrisa completa, mirada seductora, mirada asesina... ¡Listo!-.
Salgo con paso apurado de mi casa, estoy ansioso por que todo empiece ya. Manejo en una pose de estatua ecuestre para no dañar mi logro metrosexual, pero siento como a cada maniobra de curva la camisa se va saliendo del pantalón, y en cada frenada, mis medias recorren el camino de regreso a mis talones -¡coño!-. Hago una rápida inspección por los locales de costumbre -eeesteee… no, este si acaso empieza a llenarse después de la 1:00… eeesteee… no, el día bueno es los Jueves… eeesteee… no, ni a la inauguración fue gente, debe ser que al dueño no lo conoce nadie… eeesteee… tampoco, la música es como la que yo escucharía y eso a la gente parece no gustarle… eeesteee… menos, ahí dejan entrar a cualquiera… eeesteee… está demasiado escondido, no se le ve vida-, lo hago solo para hacer la noche más intrigante, pues desde un principio se bien que solo debo dirigirme al lugar de moda -eeesteee… este si es el sitio: ¡Está full!... ¡Duh!-.
Ni sueño con estacionarme cerca y no voy a cometer la novatada de intentar ocupar alguno de los dos lugares que están libres frente a la puerta -todo el mundo sabe que uno es el puesto de la rubia del Mercedes convertible que le tira besitos al portero y se acuesta con el dueño del local a espaldas del galancito de la moto que se la pasa en el baño “sonándose” la nariz y el otro puesto es de un socio del dueño que se la pasa borracho gritándole a la novia que siempre tiene un ojo morado mal maquillado y se acuesta con el galancito de la moto que se la pasa en el baño “sonándose” la nariz-. Con resignación doy vueltas hasta que consigo un lugar libre. No es el más iluminado ni el más cercano, tampoco es el más protegido ni el mejor rodeado, más bien estoy un poco atravesado si fuese un día de tráfico normal, pero solo me queda cruzar los dedos y confiar en que los borrachines al volante sabrán esquivar mi muy prominente guardafango -¡bueh! para eso pago un costoso seguro, ¿no?-.
Me bajo y camino hacia la puerta, no sin antes hacer una rápida inspección de mi imagen reflejada en el parabrisas. Llego tan cerca como la muchedumbre allí apostada me lo permite, con desprecio apenas pido permiso entre los rechazados para no detener mi paso vencedor -El que vacila pierde, y esta noche ya hay muchos perdedores afuera-. Una rápida mirada a los ojos del portero acompañado de una breve mueca de saludo me abren las puertas -El truco está en contener la respiración y no dudar ni por un instante de que estas entrando a tu propia casa.- Tras cruzar un oscuro pasillo quedo cegado por luces estroboscópicas, ensordecido por ritmos electrónicos y enmudecido por cuerpos sudorosos a medio vestir -¿infierno o paraíso? La verdad es que nunca me ha parecido ninguno de los dos, debe ser culpa de esta visión demasiado terrenal que le aplico a las cosas mundanas-. Me recuerdo que no vine a filosofar, así que trato de seguir los ritmos que invaden mi cuerpo en medio de una oscuridad casi total, donde ni siquiera logro distinguir la combinación de mis zapatos con mi correa y el humo de los cigarrillos anula hasta el más potente de los perfumes.
Comienzo a moverme por los túneles humanos que voy cavando con ligeros tropiezos y actitud de sobra. Me abro paso hasta la barra donde una despistada bartender -demasiado ocupada maquillándose de puta como para ser cortés- parece olvidar que el negocio detrás de toda esta parafernalia está en vender tanto licor como la noche, los bolsillos y los hígados así lo permitan. A gritos y dinero en mano, finalmente logro algo de atención de esta pinta de puta nada servicial que sirve mi vaso con mucho optimismo de hielo e igual pesimismo de licor -Es de esperarse, con un par de tragos recuperan lo invertido en la botella, el resto es ganancia tras restarle la comisión por los trasnochos, el sonido, el show de luces, personal de mala actitud y las reparaciones a los baños vandalizados cada noche-.
Tomo un sorbo y trato de estudiar el panorama. No soy especialmente alto, pero si lo suficiente como para mirar por sobre las cabezas de la mayoría. No estoy buscando a alguien en particular, más bien a alguien particular que sin saberlo me esté buscando a mí. Es una misión difícil mas no imposible, pues nunca deja de asombrarme como es que a algunas de las personas más importantes de mi vida las he conocido en estas circunstancias -no es que sean muchas, pero si muchas las salidas y más aun las decepciones, así que las probabilidades son más bien ridículas-. Solo me rodean caras alegres, pero no consigo divertirme por osmosis y ya mi trago se está acabando. Doy una vuelta de rutina antes de terminarlo, y en cada rincón veo los mismos rostros de siempre, las mismas danzas, mismas actitudes e idénticas poses -Déjà vu con recuerdos que se funden con el juego de luces y la ruidosa banda sonora de cadencias sintéticas, diseñadas para ocultar el vacío detrás de la cuenca de los ojos-.
Tras saludar con frases prefabricadas a un par de viejos conocidos –hoy por hoy perfectos desconocidos-, me tropiezo con la única imagen que desencaja de todo este lugar: Es demasiado bella para estar sola -sin embargo lo está-, cabello oscuro y cuidado -sin rastros de tinte ni especialmente peinado-, radiante y femenina -sin sobrado maquillaje-, buena figura y bien vestida -sin evidencia de quirófano o adicción al gimnasio y nada de última moda- y se distrae consigo misma -sin parecer aburrirse-. Nunca estoy seguro de como debo acercarme, la miro y me devuelve una mirada fugaz pero directa a los ojos -buen síntoma-, una media sonrisa me invita a seguir adelante y a medida que lo hago me asaltan millones de líneas aprendidas de Hollywood que no quiero decir. Afortunadamente ninguna se me escapa, simplemente me limito a saludar y presentarme. Una sonrisa completa y su nombre -que más tarde deberé volver a preguntar- es el premio a mi determinación. Compartimos algunas impresiones intrascendentales, cualquier cosa que surge en el momento, con una licencia de intimidad brindada por el volumen de la música de fondo -lo importante es la cercanía de mis labios en su oído y el cosquilleo de los suyos en el mío-. Tras un pequeño brindis por algo en lo que coincidimos, me doy cuenta de que mi trago ya se acabó mientras que el suyo ahoga su espíritu amarillento en hielo derretido. "¿Qué tomas?", pregunto. "Lo mismo que tú me va bien", responde. -¡Mujer de mundo!-.
Un guiño pícaro es la única despedida antes de ir a cumplir mi misión en la barra -Permiso, cuidado, permiso, disculpas, permisito... ¡ya llegué!-, pero la pseudo-puta dizque-ocupada sigue ahí cuasi-atendiendo a los psico-clientes. Saco el billete de mayor denominación de mi cartera, lo ondeo en el aire y así logro otra vez la atención de esta puta ahora confirmada. Me sirve el par de tragos con la misma estrategia de antes y le dejo el cambio como propina por una deferencia que aun no me ha dado -pero que espero recibir de ahora en adelante-. En el tortuoso camino de regreso con mis dos trofeos, la muchedumbre parece alterarse por el cambio de ritmos. Una melodía merengo-salso-reguetonera-hiphopeada es recibida con júbilo al son de un baile que recrea la lírica poética de una mujer que solo recibe visitas por la puerta de atrás -¡culo, culo, culo!... pon a un negro a rimar cualquier cosa con “culo pelao” y automáticamente tienes un éxito-. Mi umbral de lo sórdido es bastante alto, pero nunca deja de sorprenderme lo elástico del recato de quienes hace unos minutos apenas se tocaban las manos en público.
Apuro mi paso entre los contorsionistas, pues creo que no me quedaré mucho tiempo mas. Me encantan los ritmos latinos en su edición más pura, pero no tolero sus versiones pastichéricas. Al llegar al punto de partida con la intención de decirle a mi flamante cómplice que nos vayamos a otro sitio, ya no le veo -Es extraño, estoy seguro de que era aquí-. Me apoyo en la punta de mis pies y la distingo en el centro de la pista contoneándose contra un galán de oficio, un típico animal de la noche que literalmente le pisa los talones y limpia su sudor sobre la espalda descubierta de su vestido. Por primera vez noto su sonrisa en su máxima expresión y se me hace tan parda como la del resto de los gatos de esta noche -iguales, son todas iguales,
en especial las más diferentes-. Sé que esa sentencia no es del todo cierta, pero es mi manera de vengarme de las que opinan lo mismo de mi género, endosándome así unas cualidades dizque universales que reniego poseer.
Aún tengo dos vasos entre manos -¡qué ridículo!- así que me deshago de uno de ellos con un trago furioso que me enciende las entrañas. Todo comienza a parecerme gracioso y a medida que acabo el resto de mi trago -y otro, y otro, y otro; cada vez conseguidos con menos esfuerzo a manos de mi puta contratada de la barra-, mi risa se hace eufórica. Creo hablar con alguien, creo bailar; creo besar un cuello, creo ser besado; creo hablar de sexo, creo anotar un teléfono; pero de pronto todo se hace confuso cuando las caras que antes me parecían inocuas, ahora las veo deformes y amenazantes; el aire una vez liviano, ahora me intoxica con su carga; y la música, antes melodiosa, ahora maltrata mis oídos y retumba en mi cabeza. Me alejo al rincón menos ruidoso de local y paso un rato -u horas- entre vueltacanelas y tirabuzones mentales, invitado al sofá de una pareja de medio conocidos en la misma condición etílica -resolvemos la crisis financiera mundial, acabamos con la guerra del medio oriente y nos deshacemos de Chávez limpiamente. Lástima que no tengamos una grabadora a mano-.
Al primer asomo de bostezo -y ya sin la mente acrobática-, doy por concluida la noche. Educadamente me despido y salgo por el mismo pasillo oscuro -esta vez con paso derrotado- hasta encandilarme con la tenue luz del amanecer. A lo lejos veo mi carro solo y mal estacionado -el guardafangos sigue ahí, intacto, menos mal... ¡qué bolas tengo yo!-. Sé que no hay silencio, pero no puedo escuchar más que un silbido continuo. El reflejo del parabrisas muestra mis ojos inyectados, el lustre de mis zapatos mancillado por huellas ajenas, mi camisa arrugada por fuera y algo manchada de carmín. No me detengo a arreglarlo, solo quiero llegar a dormir. Camino a casa, me vienen imágenes absurdas de una noche que pronto olvidaré por un fenómeno de solapamiento al volver a vivir lo mismo una y otra vez. La brisa fría de la mañana golpea mi cara y me despeja hasta tener el primer pensamiento lúcido en mucho rato -¿y si me como una arepa? ... ¡dame una de reina con telita!-.
Corro las persianas de mi cuarto para lograr una oscuridad artificial mientras reflexiono y trato de hacer un recuento de lo recién vivido. No estoy seguro de haber sido feliz anoche -aunque siento que si lo disfruté-, por ahora la única certeza que me acompaña es la de ser unos cientos de miles más pobre. Me invade un sentimiento similar cuando salgo de ver alguna película del festival de cine francés, porque aun siendo estas mis películas favoritas, muchas veces necesito un tiempo de análisis inconsciente para poder dar una opinión definitiva -hasta entonces no sé si fue buena o mala, a mi simplemente me gustó-. Lo único que es válido -siempre- es que no hay título, expectativa, ni crítica previa que valga; hay que verlas todas -toditas-, aguantar mucha cotidianidad y drama incomprensible para finalmente toparse con una verdadera joya que se marcará indeleblemente en tu alma.

Finalmente me acuesto medio vestido o medio desnudo -no lo sé, solo sé que más tarde deberé escoger con anticipación lo que voy a vestir esta noche-.


ARREBATO LITERARIO

ARREBATO LITERARIO
Henrique Lazo


En el año 2000, apareció flotando en el rió Oder, cerca de la frontera entre Polonia y Alemania, el cuerpo de Dariusz Janiszewski, un joven empresario con visibles muestras de que no solamente había pasado al otro mundo intencionalmente sino cruelmente torturado. Un hombre tranquilo, de bajo perfil y sin enemigos aparentes.
En su momento, la investigación policial no dio ningún resultado positivo. Quizá la pista más significativa fueron unos correos electrónicos que llegaron de Indonesia y que fueron leídos en un programa de televisión y que denominaban dicho asesinato como un “crimen perfecto”. Por más que la policía buscó al culpable durante tres años, nunca tuvo pruebas concretas.
Cinco años más tarde, la policía recibió una llamada anónima sugiriendo que leyeran la novela "Amok" de Krystian Bala publicada tres años después del crimen y que describe cómo un empresario es asesinado después de ser torturado por su captor. El término "amok" es muy antiguo y significa matar incontroladamente, en un arrebato. La novela, no interesó a los críticos, pero sí, a los detectives.
La policía encontró asombrosas similitudes entre la novela y el crimen, semejanzas que solo podían conocer los investigadores y el propio asesino. El escritor fue arrestado, y tras tres días de interrogatorios fue puesto en libertad por falta de pruebas.
La prensa polaca se burló de la policía, pero la investigación continuó y la perseverancia dio resultado. Se descubrió que Bala había estado en Indonesia en la misma época en que se enviaron los correos electrónicos y que Stanislawa, su ex mujer, había tenido relaciones con el joven empresario.
AL escritor Krystian Bala, su primera obra de ficción lo ha llevado a la cárcel. Se enfrenta a un juicio que debe determinar si la novela que escribió se inspira en una noticia aparecida en el periódico sobre el asesinato de un empresario, o si fue él quien cometió el asesinato para luego escribir la novela. Podría pasar 25 años entre rejas si lo declaran culpable.
“La diferencia entre ficción y realidad es que la ficción tiene que tener sentido”. Tom Clancy
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NUEVA GALERIA BIZARRA

NUEVA GALERIA BIZARRA
MUCHO MAS QUE VER
Luis Romero











COSAS

COSAS
Brama Santos

Diálogos entre el Gigante y una revista pornográfica (Fragmento)
[…]podría decir que la luz de sus ojos me ha fascinado, que la ternura que despiden esas fotografías es comparable a la mirada de un ángel, que el atardecer y la lluvia me llevaron a buscarla, que una bala en el aire surcó como un destello las tierras virtuales e impactó tremendamente en mis dendritas, que sufro de nostalgia gratuita y derrame del lóbulo izquierdo, que en una caja de zapatos al final de la carretera encontré un papel con su nombre, podría mentir, pero no quiero, así que tendré que decir la verdad:
No es amor lo que siento por usted, es algo mejor: Lujuria
-¿Me conoces? Dijo entonces ella
-No. -Contesto -Si así fuera usted sabría de mí y yo de usted mas allá de unas fotografías, en sus fotografías estaría yo o yo las hubiese tomado, si usted me conociera, sabría que hay un destello azul en mi corazón, un calendario de fechas importantes que aun no han llegado, un perro pequeño y un árbol en el jardín, si yo la conociera en vivo y en directo ¿qué sabría yo de usted?
-Sabrías un listado de mis intensidades.
-Y, ¿en esas intensidades habría encontrado mi obra perfecta? el poema único, un único poema, un solo poema hermoso que encendiera la luna y las mentes de los hombres, el corazón de la tierra y las vías del tren se expandirían bajo el peso de este poema, ese listado de intensidades suyo entonces habría creado un nuevo bing ban, crujir de trigo, el comienzo de todo... quizá un lugar para morir…
-¡O para vibrar!
-O para morir, porque entonces ese poema me absorbería y me volvería aire de ciudad, templo de culto, boca de ballena, luces inexplicables en el cielo… ¿vibraría usted?
-Por supuesto, boca arriba…
-¿Miraría entonces mis ojos y diría agua como la primera palabra que fue comunicada al hombre? Agarrada fuertemente a mi talle con sus piernas ¿volaría sobre la mirada de los mortales y nunca extrañaría la tierra?
-Sí.
-Entonces si la conozco, la conozco aun antes de nacer, antes de que la tierra fuera tierra, antes del cieno primordial, antes de que Dios fuera Dios. La he estado esperando. No es lujuria, es amor. -Concluyo el gigante.

QUE NADIE TE VEA LLORAR
Que nadie te vea llorar
En el mar que moja tus dedos
deja caer tu ropa NENA
sumérgete en las aguas
no somos nada ahora
ni existe piel para la aurora
que nadie te vea llorar
ya he llorado por los dos
que las caracolas no rompan la piel de tus pisadas
que los rastros en la arena sean solo un par de huellas
que nadie te vea llorar
que la sal del mar se confunda con la sal del llanto
la línea que dibujan sus corrientes nos separa
y los peces comen mis pecados
soy Jonas con una ballena dentro y voy huyendo de tu Dios.

HECHO EN SURREALISMO



HECHO EN SURREALISMO
¡Abajo el realismo socialista! ¡Viva el surrealismo!
Graffiti de Mayo 68
Manuel Barreto Hernaiz

Surrealismo es una palabra derivada del francés "surréalisme" (por encima de la realidad). Si bien Guillaume Apollinaire, acuñó el término Surrealismo en 1917, será en 1924 cuando aparezca, igualmente en Francia, este movimiento artístico y literario, surgido del Dadaismo, considerándose su precursor al poeta André Breton, quien lo define, según lo publicado en su "Manifiesto Surrealista" como esa corriente que... "intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral..."
Esta corriente -de acuerdo a los entendidos- buscaba descubrir una verdad, con escrituras automáticas, sin correcciones racionales, utilizando imágenes para expresar sus emociones, pero que nunca seguían un razonamiento lógico.
Para los surrealistas la obra nace del automatismo puro, es decir, cualquier forma de expresión en la que la mente no ejerza ningún tipo de control. Intentan plasmar por medio de formas abstractas o figurativas simbólicas las imágenes de la realidad más profunda del ser humano, el subconsciente y el mundo de los sueños.
Caracteriza a esta tendencia, entre tantas apreciaciones, la sempiterna metamorfosis, los elementos incongruentes, las perspectivas vacías, la evocación del caos, las máquinas fantásticas y la belleza convulsiva de la Revolución Permanente.
El pensamiento oculto y prohibido será una fuente de inspiración siempre presente. Escribe el filósofo mejicano Fernando Buen Abad Domínguez "El Surrealismo toma su lugar para derrotar el poder "moral" de la burguesía y toda forma de alienación se pinte como se pinte. Se transformó en manifestación pública. Ahora los sueños revolucionarios, la vigilia y las imágenes agitan en las masas un lenguaje nuevo que sólo saben interpretar con exactitud, no cartesiana, quienes practican la escritura automática de la revolución. Hay que ver la poesía que se gesta... "

Sin embargo, el escritor argentino Ernesto Sabato, quien incursionó en los momentos iniciales del movimiento surrealista, consideraba que..." Hay que atribuir a la ingenuidad teórica de Bretón y a las contingencias históricas, esa extraña fusión de Nerval y de Marx a que se asiste en sus manifiestos y a esa singular mescolanza de materialismo dialéctico y Lautréamont, de cuarta dimensión y videncia, de manicomio y proletariado... El error del surrealismo consistió en creer que basta con la revuelta y la destrucción, que basta con la libertad total. No, no basta con la libertad. Porque una vez la libertad en nuestras manos tenemos que saber qué hacemos con nuestra libertad... "

Sartre acuñó la expresión "surrealismo socialista" para referirse al combinado de sueño y vigilia que el cineasta soviético Tarkovski había logrado en su obra, en un artículo que publicó en lUnitá y que reprodujo la prensa francesa y alemana, para avivar así una interesante polémica internacional.
Una curiosa cualidad del surrealismo socialista es que cuando uno cree que ya lo ha visto todo la realidad te sorprende superando con creces cualquier desvarío de la imaginación.
Surrealismo, disculpen, socialismo Siglo XXI es lo que aún, luego de más de una década interminable, tratamos de entender, cuando todos los espacios públicos han sido tomados por costosas gigantografías que, con aires de logros alcanzados, y en el más puro sentido surrealista, indican "Hecho en Socialismo"...
Desde los olvidados gallineros verticales, los cultivos organopónicos, las casas de Petrocasa, pasando por el (des)hecho en Socialismo de las empresas de las Empresas básicas del Estado, Sidor, Edelca, La Represa del Guri, Pdvsa, Pdval y su podredumbre... Hecho en Socialismo es la culminación del Metro de Valencia, así como la red de autopistas del país.
Hecho en Socialismo es gastar en armas lo que se requiere para educación y salud, a ver, no, eso es hecho en surrealismo.
Tal vez ahora si logramos entender a cabalidad aquello de los elementos incongruentes, la evocación del caos y la belleza convulsiva de la Revolución Permanente...
Definitivamente, estamos inmersos en el más puro surrealismo socialista